Plesiosaurio animatrónico
El reptil marino de cuello larguísimo y cuatro aletas, la imagen clásica del "monstruo del lago". Convivió con los dinosaurios, aunque no era uno de ellos. Pieza estrella de una zona marina.
Plesiosaurio animatrónico
El Plesiosaurio es la silueta más reconocible del mar prehistórico: un cuello larguísimo, cuerpo ancho y cuatro grandes aletas con las que “volaba” bajo el agua. Es la imagen que ha alimentado la leyenda de los “monstruos de lago”. Importante para el panel: no era un dinosaurio, sino un reptil marino que compartió época con ellos, como explicamos en reptiles marinos y voladores.
Por qué funciona en una muestra
- Encabeza la zona marina junto al Mosasaurio, ofreciendo dos siluetas muy distintas del mismo océano.
- Su cuello inconfundible es un imán para la foto y para la leyenda.
- Permite el clásico gancho didáctico: “esto parece un dinosaurio, pero no lo es; ¿sabrías decir por qué?”.
Características
- Gran formato real, hasta 10-12 metros, configurable.
- Movimientos: cuello, cabeza, aletas y cola, con sonido.
- Piel de silicona texturizada y pintada a mano.
- Apto para interior y exterior.
Las especificaciones definitivas y los medios se concretan en cada pedido.
¿Quieres un mar prehistórico completo? Solicita información.
Más en animales marinos animatrónicos
Sobre plesiosaurio animatrónico y su contexto
Artículos de divulgación relacionados con esta figura.
- Dinosaurios herbívoros y carnívoros: cómo distinguirlosDientes, garras, postura y tamaño: pistas sencillas para saber, de un vistazo, si un dinosaurio comía plantas o cazaba. Ideal para disfrutar más de una exposición en familia.
- Dinosaurios de cuello largo: los saurópodosBraquiosaurio, Diplodocus, Apatosaurus… los dinosaurios de cuello largo forman un grupo, los saurópodos, y fueron los animales más grandes que han pisado la Tierra. Por qué llegaron a ser tan gigantes.
- ¿Cuánto vivían los dinosaurios?¿Siglos de vida, como se decía antes? Ni mucho menos. Los anillos de crecimiento de sus huesos revelan vidas más cortas de lo que imaginas: un T-Rex apenas llegaba a los 30 años.