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¿Qué comía un T-Rex?

Publicado el 11 de junio de 2026

Cuando un niño mira un T-Rex a tamaño real, la primera pregunta casi siempre es la misma: “¿y este qué comía?”. La respuesta corta es fácil —carne, mucha carne— pero la historia completa es mucho más interesante.

Un carnívoro de los pies a la cabeza

El Tyrannosaurus rex era un carnívoro puro y el mayor depredador terrestre de su época, hace unos 66 millones de años. Sus presas eran otros dinosaurios de buen tamaño: herbívoros como el Triceratops o los “pico de pato” (hadrosaurios) que compartían territorio con él.

La mordida más potente de la historia

El arma del T-Rex era su cabeza. Tenía:

  • Una mandíbula enorme, de más de un metro.
  • Dientes de hasta 20 centímetros, gruesos como plátanos y con bordes serrados.
  • Una mordida tan potente que podía partir huesos, algo que muy pocos depredadores de la historia han podido hacer.

De hecho, en excrementos fosilizados de T-Rex se han encontrado trozos de hueso triturado: no solo arrancaba la carne, también aprovechaba el hueso.

¿Cazador o carroñero?

Durante años los científicos han debatido si el T-Rex cazaba presas vivas o se comía animales ya muertos (carroña). Hoy la respuesta más aceptada es las dos cosas: como casi todos los grandes depredadores actuales (un león, una hiena), aprovechaba lo que encontraba muerto y cazaba cuando hacía falta.

¿Cuánta carne necesitaba?

Un animal de 8 toneladas necesita mucha energía. Aunque no comía todos los días, cuando lo hacía podía ingerir cientos de kilos de carne de una sola vez. Sus pequeños brazos —tan comentados— apenas intervenían: todo el trabajo lo hacían la cabeza y las potentes patas.

Verlo para entenderlo

Estos datos cobran sentido cuando tienes el animal delante. En las exposiciones de dinosaurios, el T-Rex animatrónico abre las fauces y deja ver esos dientes: ahí se entiende, sin necesidad de explicarlo, por qué era el rey. Si quieres una pieza solo para la parte científica, también existe la réplica de su cráneo.

En resumen

El T-Rex comía carne de otros dinosaurios, cazaba y carroñeaba según convenía, y tenía la mordida más potente que se conoce, capaz de triturar huesos. Un depredador perfecto que, 66 millones de años después, sigue siendo el favorito de todos.


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