Si pudieras viajar a la época de los dinosaurios, lo que más te chocaría no serían los animales, sino el planeta entero: otra geografía, otro clima y un paisaje irreconocible. Los dinosaurios vivieron más de 160 millones de años, y durante ese tiempo el mundo cambió muchísimo.
Los continentes estaban juntos
Al principio de su historia, en el Triásico, casi toda la tierra firme formaba un único supercontinente llamado Pangea. Se podía, literalmente, caminar de un extremo a otro del planeta. Con el paso de millones de años, Pangea se fue partiendo y los pedazos se separaron, derivando poco a poco hacia las posiciones de los continentes actuales. Por eso aparecen fósiles parecidos en lugares hoy separados por océanos.
Un clima cálido, sin hielo
El mundo de los dinosaurios era, en general, más cálido y húmedo que el actual. No había grandes casquetes de hielo en los polos como hoy; incluso las zonas polares eran templadas y boscosas. Ese calor y esa abundancia de vegetación ayudan a explicar cómo podían alimentarse herbívoros tan gigantescos.
Un paisaje sin hierba ni flores… al principio
Esto sorprende a todo el mundo: durante buena parte de la era de los dinosaurios no existían las flores ni la hierba como las conocemos. El paisaje era de helechos, colas de caballo y coníferas (parientes de los pinos). Las plantas con flores aparecieron y se extendieron ya avanzado el Cretácico, hacia el final de la historia de los dinosaurios. Así que un cuellilargo del Jurásico nunca pisó una pradera de hierba: comía helechos y hojas de coníferas.
Tres grandes capítulos
Todo esto cambió a lo largo de las tres grandes etapas —Triásico, Jurásico y Cretácico—, que repasamos en cuándo vivieron los dinosaurios. No fue un mundo fijo, sino uno en transformación constante.
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